jueves, 18 de julio de 2013

Escuchar entre líneas

Hoy actualizo con un cabreo monumental. En cierto modo mi cabreo viene por otras cosas, pero también tiene algo que ver con el hecho de un compromiso social que tuve el martes. 
Como no sé si alguno de vosotros sabrá, yo soy vegetariana. Así que cuando hay reuniones, fiestas o celebraciones varias, suelo estar casi siempre en el punto de mira y soy la diana de comentarios estúpidos por eso. Ya llevo bastante tiempo aguantando comentarios, tanto jocosos, como sarcásticos, algunos bastante infantiles y estúpidos y otros con una lógica aplastante. Y sí, esto último que digo es un sarcasmo puro y duro. 

La cuestión viene por lo siguiente. Yo desde que me hice vegetariana no he dicho ni he criticado en ningún momento a las personas con las que me siento en la mesa y comen animales (en cualquiera de sus formas), nunca me he metido con ellos por comer lo que comen y me he limitado a respetar (y mucho) que no se puede cambiar la alimentación de los demás por tu propia consciencia y coherencia con el mundo animal que nos rodea. Pues cada uno es como es, come lo que come y lo hace porque quiere. Ya sé que no se puede cambiar los hábitos o la forma de ver la vida por como la pueda ver yo. Es obvio y yo, aunque no me guste ni lo comparta, lo respeto.

Pero ahora, el hecho de que la gente empiece con comentarios absurdos de si echo o no de menos la carne, del porqué no como huevos o no como pescado con lo bueno que está y lo bueno que es, me saca de mis casillas. Depende mucho de como me lo digan, pero habitualmente y actualmente me limito a mirarlos con cara de: "Pero mira que eres tonto." Y respondo de la manera más asertiva que puedo. Porque si dijera lo que verdaderamente pienso, la liaría y mucho. 

Bueno pues la otra noche, en una celebración yo miraba con cara de lástima varios platos de la mesa. En uno había embutidos, en otro había gambas, en otro había pescado crudo y en otro había una mini tabla de patés. Y el comentario más inoportuno fue: "¿De verdad no echas de menos el comer todo esto? ¿No te llama la atención?". Yo creo que me vieron con cara de: Ay, me muero de ganas por comerlo, y por eso me lo dijeron. Pero realmente mi cara no era esa y mucho menos ese era mi pensamiento. 
Naturalmente mi respuesta fue bastante rotunda: NO, NO LO ECHO PARA NADA DE MENOS. Y NO QUIERO VOLVER A COMERLO.

Yo tengo un pequeño "problema", por así llamarlo, y es que cuando veo una tablas de patés, vienen a mi cabeza una jaula de aves pisándose entre unas y otras de lo gordas que están y muertas de miedo porque saben que van a morir (básicamente porque les están cebando para reventarles el hígado). 
Cuando veo un plato de jamón o de embutidos, me viene a la cabeza la imagen de un cerdo chillando porque lo arrastran y apalean y lo están pinchando con cuchillos y con tijeras.
Cuando veo una tortilla, veo a un par de gallinas histéricas saliendo detrás de los que le han robado a sus polluelos. 
Sí, se que estoy siendo demasiado gráfica. Pero es que es eso lo que pasa por mi cabeza cuando veo platos llenos de esa comida. No lo puedo evitar.
Me ha costado mucho concienciarme del hecho de que para poder comer o vivir tenga que quitarle la vida a otro ser vivo. Y a día de hoy, no puedo. Mi cabeza es un desfile de maltrato animal y de momentos sangrientos.
Así que sabiendo eso y decirme comentarios de ese tipo está haciendo que mi conciencia con respecto a las personas que yo respeto por comer lo que yo no como, cambie y me esté empezando a hacer un poco intolerante y un tanto intransigente. Y si os digo la verdad, esto no es lo que yo quiero. Pero por ejemplo, a mi se me están quitando las ganas de estar sentada a la mesa viviendo esto. 

No sé si alguno de vosotros me entenderá, pero los vegetarianos y los veganos cuando tenemos una reunión o una celebración con personas no vegetarianas ni veganas lo pasamos relativamente mal y nos cansamos muchos de los típicos y absurdos comentarios de siempre. 
No saben respetar. Y naturalmente no me voy a poner a criticarlos, pues no soy como ellos (porque como vuelvo a repetir, esto que os escribo son reflexiones propias y pensamientos por las cosas que me pasan). Pero hay que aprender a respetar a un vegetariano o vegano por su filosofía, su ética, su moral y su forma de ver la vida. TE GUSTE O NO TE GUSTE, LO ENTIENDAS O NO LO ENTIENDAS. O se respeta o mejor que se callen. Porque no se si se habrán dado cuenta la cara de póker que se nos pone cuando tenemos que escuchar semejantes cosas. De verdad, algunos tendrían que oírse.

Porque sinceramente,  a la única conclusión a lo que llego en claro, cuando estos momentos ocurren, es que los animales tienen más sensibilidad, más respeto y mas aceptación con el contexto que el que puede llegar a tener el propio ser humano. 
Así que a todos aquellos que sean así y estén leyendo esto, creced y madurad un poquito y dejar de meteros con los que tienen conciencia con el medio ambiente y los seres vivos. 
Porque no se puede actuar de esa manera tan hipócrita con alguien que te esta respetando cuando sabe que comes lo que comes, a pesar de que no lo entienda y que no le guste. 
Así que si alguien se siente ofendido por esto que digo, lo siento. Pero estoy tan cansada de esto que necesitaba decirlo y hoy pues ha tocado. 

martes, 9 de julio de 2013

Leal o desleal

(Post muy personal)

Sé que llevo ya varios días sin subir nada. Ni texto. Ni reflexión. Ni nada de nada. Y de veras que lo siento, porque he tenido una semana de lo más rara.
El caso es que esta entrada de hoy va un poco concorde con la anterior. Por si no os acordáis, hablaba acerca de las relaciones de amistad. De como pueden ser tirantes o flexibles con respecto a la concordancia entre los unos y los otros. Bueno, pues esta semana ha sido bastante reflexiva, pues hablo (no al cien por cien con total seguridad, pero al menos un 85% sí) de como alguien, un amigo, se distancia de ti porque le dices las cosas como son. Como las piensas. Está claro que cuando uno es leal a alguien, sea tu pareja o tu mejor amigo corre el riesgo de salir decepcionado y triste cuando las cosas se tuercen. 

Yo sinceramente estoy un pelín cansada de acabar así con mas de una de mis amistades. Normalmente me suelen llamar falsa o hipócrita,. Palabras que no creo que sean las que verdaderamente me definan, pero lo que si que es cierto es que cuando alguien me decepciona hago dos cosas:

1) Ignoro literalmente a esa persona y si sigue diciéndome cosas o intentan seguir manteniendo la relación conmigo por donde se quedo antes, paso olímpicamente de todo. Esto no quiere decir que no me hierva la sangre. Me llaman falsa e hipócrita precisamente por no decir lo que pienso en ese instante, pero ¿qué necesidad tengo yo de alterarme más y estar acordándome de toda su generación? ¿Qué saco de bueno el tener que decir lo que pienso a alguien que esta buscando una guerra o una discusión con un final malo y triste para ambos? 

Provocarme en esas situaciones lo único que puede pasar es que me calienten demasiado y acabe humillando y hundiendo a quien tenga enfrente. Sé cuales son mis virtudes y sé, por experiencia y guerras propias, cuales son mis grandes y mayores defectos. Uno de ellos es que no soy compasiva en cuanto tengo que defenderme. Así que por esa razón, una de las primeras cosas que hago con estas situaciones es ignorar, básicamente para ahorrarme un mal rato. Dejo a la persona que hable y cuando han pasado unos días valoro si me merece la pena o no enzarzarme. El tiempo es demasiado valioso como para perderlo con personas sin capacidad de miras y con ganas de meterse en guerras ajenas.

2) La segunda opción que tomo, ya es si me importa o no esa persona y la cantidad de afecto que sienta. En este momento voy a explicarlo con respecto al titulo que le he dado al post hoy. 
Una de las virtudes que tengo que reconocer que tengo, es que soy una persona que se entrega al 100% en una relación (la que sea) y soy leal hasta el final. Cuando hay personas que por suerte o por desgracia se nos pegan por que por "x" razones les interesas, la bomba, por así llamarla, acaba explotando en el momento más oportuno. (En este caso hablo de ese tipo de interés personal, más del tipo de; "voy a ponerte a prueba para ver hasta donde llegas y si llegas, entonces voy a intentar sacar todo lo bueno que hay en ti", no se si me entenderéis.) 
En estos casos mi lealtad se rompe antes de lo que uno se piensa y conoce. Y naturalmente no es que me vuelva desleal con respecto a mis amistades, pero se valorar hasta que punto puedo y debo de dar lo mejor de mi y cuando empieza el momento para dar lo peor de mi o sencillamente no aportar ni dar nada. 
Puede sonar raro. Seguramente con esto que os digo más de uno se pensara que soy una bruja y no es así. Yo no soy así en realidad, pero cuando alguien me busca me encuentra. 
Estoy segura que dentro de cada uno esas malas intenciones también las hay, la cuestión es que cada uno la canaliza y la filtra a su manera. Yo dependiendo de lo que os decía antes, de la importancia y el afecto que sienta por esa persona, la canalizo y la filtro a mi manera y si os soy sincera, la gran mayoría de los casos no sale nada bueno de ello. Pues o me vuelvo desconfiada y ruin o paso a ser un fantasma. Es algo que no puedo evitar. Es un mecanismo de defensa que tengo.

Vale, llegados a este punto más de uno se pensara de que la creación de este blog es para poner a parir a la gente con la que me rodeo y no, no es así. Sé que la persona con la que me siento realmente decepcionada estará leyendo esto (o puede que no, no lo sé) y la verdad, no llevo intención de dar más explicaciones del porque pienso lo que pienso y siento lo que siento. Esto es lo que hay, reflexiono en cuanto a todo lo que me ocurre y vengo aquí a contarlo para poder desahogarme. Para compartir esa desazón que puedo llegar a tener con respecto a ciertas cosas. Porque si leéis bien, no digo nombres no pongo género y no critico a la persona. Reflexiono en cuanto las consecuencias y pienso en como ha desembocado todo.

Así que si hay alguien que piensa que con todo lo que escribo quiero dar a entender que soy una víctima o una mártir, se equivoca de principio a fin, pues como alguien que se ha sentido y ha hecho sentir a los demás decepción, frustración y desilusión sé que no se puede criticar algo sin fundamento y sin argumentación. Y en base a hechos vigentes hasta día de hoy y críticas constantes de que vivo por y para el mundo cibernáutico, vengo y os cuento esto. Pues esa ha sido la razón por la que esa persona ha tomado distancias conmigo. 

A la conclusión a la que he llegado es que mantener una relación con alguien en la cual estas constantemente en el punto de mira por las cosas que le has contado, por las cosas que haces, los logros que has conseguido y la constancia que tienes para conseguir las cosas por tu capacidad, aptitud, actitud y esfuerzo no merece la pena. Pues llega un momento en el que uno se cansa de seguir viviendo y actuando por como los demás quieren que seamos. No soy de las que piensa que el cambio de una persona se hace desde los puntos de vista externos hasta el interior de uno. El cambio se hace de otra manera y es como el exterior de uno hace consciente de que su yo interior necesita cambiar y evolucionar a su propio ritmo y por lo que le ha tocado vivir. 

martes, 2 de julio de 2013

Tormentas y recuerdos

Esta tarde hubo tormenta. Fue una de esas que el viento te arrastra hasta lo más profundo de tu recuerdo y te lleva hasta días de hace más de diez años atrás.
Días en los que la inocencia invadía tu cuerpo y todo lo veías con una claridad totalmente diferente. El contexto que te rodeaba; como tu familia, tu pareja y los amigos.
Sí, los amigos.

Van y vienen. Desaparecen. Aparecen nuevos. Algunos se van por un ratito, otros te desprecian, otros te idolatran. Otros son como los buenos amantes. Otros como unos auténticos gilipollas. Y podría seguir describiendo.
Pero no lo voy a hacer, porque a día de hoy, conservo muy pocos, pero muy pocos amigos. Y lo que he sacado en claro es que los buenos amigos, los verdaderos, permanecen ahí contra viento y marea. Y yo, he encontrado a muy pocos así. Siempre me he sentido muy sola, aunque estuviera con mis amistades. Y en cierto modo, he descuidado a algunas y por supuesto he pagado las consecuencias: distancias, desconfianzas  y enfriamientos.
Quizás es porque mi forma de ser es un tanto excéntrica, por ser un tanto radical con respecto a ciertas cosas. Y con los años me estoy volviendo más quisquillosa y selectiva. Es algo que no puedo negar y que a estas alturas ya no puedo cambiar. Puede que sea muy introvertida, pero pedirle a un introvertido que se convierta en el centro del universo es como pedirle peras a un olivo.

Una cosa si que está clara y es una verdad monumental e internacional, es que como seres humanos que somos cambiamos con el paso de los años, cada uno va eligiendo caminos por cuestiones personales, laborales y profesionales y se distancia de sus más allegados, en este caso, de los amigos. Pero a veces esos caminos tan distintos hacen que pierdas la noción del tiempo y la consciencia de a quien has perdido por haberlo elegido y te acabas sintiendo culpable. Tanto como si hubieses perdido a un hermano.
Creo que los que siembran la amistad hasta el fondo de subsuelo, crecen juntos y aunque tomen caminos dispares siempre vuelven a reencontrarse. Yo hace mucho que no he vuelto a reencontrarme con aquellas personas en las que les dedique la mitad de mi vida, y me siento sola, culpable y triste por haber descuidado eso. Por desgracia todo se aprende y una de ellas es esta, y es que cuando uno toma distancia por razones equivocas con sus mejores amigos pierde toda la confianza. Por triste que sea, así es lo que ocurre en realidad. No digo que no pueda recuperarse, pero es un largo y dificultoso camino.
Y después de tantos años, hecho tanto de menos a mis viejas amistades que me da hasta vergüenza el querer verlas. Me da miedo. Y no se muy bien porqué. Es algo que no sabría como explicar.
Dejando esto a un lado, hay que contar también (y a tener en cuenta, por supuesto) a esas amistades las cuales te juzgan, te envidian y en cierto modo te miran con recelo porque no saben mucho de ti, no te conocen de verdad y acaban prejuzgando. Y lo peor de esas amistades es que cuando vas abriéndote un poco más el campo de reciprocidad no es el aceptado ni el recibido. Les cuentas tus problemas, tus peculiaridades, tus más y tus menos y acto seguido te miran a los ojos, se dan media vuelta, te dan la espalda y te ignoran. Pero te ignoran de la forma más literal y pura. Y te quedas solo.
No sabes a quien acudir porque tus mejores amistades no están ahí porque tu camino las ha dejado de lado y a las que creías que eran unas nuevas y verdaderas amistades te han abandonado por ser quien eres y por como eres.
Y te quedas diciendo, ¿pero qué coño ha pasado?
Aceptas con el orgullo y la dignidad herida lo que ha pasado y sí has acabado sola, pero con un buen par de dedos de frente, una gran carga de desconfianza hacia los demás y una ira descomunal dentro.
Ira que acaba desvaneciendo a medida que los ojos se entornan y ven que la realidad ha cambiado. Que hay días en los que el cielo se ha encapotado y ha decidido romper en mil pedazos su rabia y han llovido las lágrimas que en algún momento de nuestras vidas no lloramos.

sábado, 29 de junio de 2013

Complexiones

complexión
                               (Del lat. complexĭo, -ōnis).
1. f. constitución (‖ naturaleza y relación de los siste-
                mas orgánicos de cada individuo).
2. f. Ret. Figura que consiste en empezar con un mismo 
vocablo y en acabar igualmente con uno mismo, diverso 
del otro, dos o más cláusulas o miembros del período.


Una de las cosas que siempre me ha tirado hacía atrás de llevar un diario personal como blog era la recepción de las palabras y el contenido que está escrito. 
Está claro que cada uno tiene su forma de ver la vida, su propia filosofía, su ética, su moral y todo lo demás. 
Pero una de las cosas con las que siempre he tenido temor encontrarme es con el qué dirán. Las críticas negativas y destructivas por tu manera de ver la vida y por tu forma de pensar y eso incluye los ataques verbales y escritos por describir una emoción, una reflexión o una idea. 
En teoría existe libertad de expresion, pero, ¿qué ocurre cuando esa libertad de expresión se convierte en una intolerancia y una transgresión hacia la persona que intenta abrir su pensamiento? ¿Hay que tacharla de orgullosa y ególatra por que da por escrito un pensamiento o un sentimiento personal? 
No creo que sea plato de buen gusto para nadie, y oye, no se puede agradar a todo el mundo y gustarle a todos por quienes somos. Y eso lo he aprendido (y lo sigo aprendiendo) y se aprende, con el paso de los años por el mundo que nos rodea y por el contexto en el que se viva. Pero a todos aquellos que intentan inculcar su pensamiento hacia otros e intentan cambiar su opinión si o sí, os merecéis un aplauso bien grande (véase la ironía).
Con esto que digo no quiero dar a entender que todo lo que vaya a escribir sea una verdad absoluta y sea todo de color negro. Porque por suerte y desgracia, vivimos para bien y para mal. La vida tiene el lado dulce y el agrio y claro, el equilibrio está cuando la vida tiene su puntito agridulce. Cuando se inclina en un plano más agrio, más amargo, la vida es una auténtica pesadilla. Quieres que todo lo que te hace sentir mal desaparezca, pero ese deseo no se hace realidad cuando el contexto esta contaminado. Esta envenenado. ¿Razones? Pues no las sé en plano genérico, pero os voy a ir dando las mías (las cuales las iréis leyendo a medida que vaya escribiendo). 
El quid de la cuestión es que uno tiene su propio camino de espinas, pero intentar marcar ese camino a alguien que ya lo ha pasado y que su camino en este momento tiene pedruscos y arena (como posibles metas y obstáculos a superar) es de ser un poco mezquinos. 
En cierto modo creo que ese tipo de aptitudes son fruto del afán de protagonismo, ese ego que intenta subirse a las nubes día tras día nos hace orgullosos. El termino egoísta, no es cien por cien aplicable en este caso, pero también hay un cierto grado que se implica en ello. 
Vale, yo también peco de ello, lo reconozco y precisamente por eso escribo esto. Quizás sea una manera de evaluar mi propia existencia y poder ser honesta conmigo misma.
Sé lo que es sentirse orgulloso de ser quien eres, pero al menos con las lecciones que se van aprendiendo hay que intentar ser más respetuosa con y hacia los demás. Es un gran cambio, pero al fin y al cabo evolucionamos por algo. Por ejemplo, yo en ese aspecto intento no cambiar la forma de ver las cosas de quien tengo enfrente, pueden no gustarme, pero intento respetar por ser quienes son en base a la argumentación.
Pero bueno, al fin y al cabo la vida se trata de compartir sentimientos con los demás, enriquecerse a través de otras personas y diferentes contextos y crecer con aportaciones y sensaciones nuevas. No con ello uno cambia radicalmente, si no que acaba aceptándose, abriendo un campo infinito de miras comprendiéndose y aprehendiéndose.  

martes, 18 de junio de 2013

Tropezar demasiadas veces con la misma piedra

Una de las razones por la que escribo esta noche a las dos de la madrugada es porque tengo la cabeza a punto de estallar. Quería haber actualizado antes con algo muy distinto, pero esta noche voy a contaros algo acerca de como el poco sentido común de alguien puede hacer tambalear los cimientos de una persona. 

No puedo creer que una persona pueda tropezar tropecientas mil veces con la misma piedra y tan solo vea que los demás se equivocan y el esta en lo cierto. Y que la excusa que pone cada vez que tropieza con la dichosa piedrecita es que él es mejor que nadie y que se merece algo mejor, porque ha pasado una mala racha. Y su argumentación se base en que es que el mundo le este tratando muy mal, en que siente la soledad, en que es victima de abusos de poder por personas con falta de dignidad y de "niñatos" que no tienen ni idea del trabajo que desempeñan y las consecuencias que tienen con su actitud y su poca profesionalidad. (Menuda paradoja, oye.)  
Vale, con esto llego a un punto, y es que el poder del victimismo esta un tanto sobre valorado. ¿Hasta donde puede llegar el egocentrismo para dar paso a la mezquindad y a la falta de sensatez? 
Sí, una de las cosas más básicas es el trabajar la aceptación personal y la autoestima. Pero no se puede ir por la vida como si uno se lo mereciera todo por su santa y bella cara. 
Las cosas hay que currárselas. 

Porque si quieres algo hay que ponerle ganas y no dejarlo porque te han calentado la cabeza, o porque estas hasta los mismísimos de aguantar mierda. Y el ir de victima, no ayuda, es más te ahoga más profundamente en ese largo y ancho pozo de la vanidad y el ego. 
Pensar que puedes merecerte todo así sin más, lo único que hace en una persona es ser un miserable y un infeliz. Pues no puedes estar viviendo a base de falsas expectativas.

Es vivir a base de mentiras y creerse perfecto en todos los ámbitos. El término honradez esta obsoleto y el de la humildad en peligro de extinción, que queréis que os diga. 
Cada día que pasa que veo a este tipo de personas veo que influyen en la vida de uno hasta tal punto de corromper esos cimientos de los que hablaba al principio. Entre otras cosas porque uno no puede estar jugando a ser dios y a jugar con las personas por intentar alcanzar un eslabón perdido en su vida. 
Por amor de dios, en algún momento dejaremos de fingir que somos dioses y que somos nada mas y nada menos que unos mortales en plena lucha de derechos e identidad propia. 
Esta confusión, a mi, no se a vosotros, me desubica. Me desmorona. Pues todos tenemos unas metas, un destino que hay que trabajar día si y día también. Y como con todo, cuando cometemos un gran y grave error perdemos la confianza de los que nos rodean, es un hecho, hasta llegar a tal punto de que pierdan el interés por si lo cometerás otra vez o no. Sobre todo cuando ya han visto que has tropezado tantas veces con lo mismo.

Tropezar con una piedra una vez, hace que a una segunda vez lo veas con otra perspectiva y a una tercera a empezar a cuestionarte si de verdad las cosas que haces tienen sentido común. Pero tropezar tantas veces con la misma piedra y no poner remedio al hecho y a uno mismo, ya es ser un auténtico gilipollas, un vanidoso y el tener muy poca vergüenza. 

domingo, 16 de junio de 2013

Realidades

Está claro que hay realidades paralelas y otras no tanto. 
El problema está cuando la realidad de uno quiere invadir la de otro como si fuera un terrorista corrompiendo el territorio ajeno. 

Creo que uno de los problemas más usuales en los mortales es implantar así sin más su realidad. Los problemas personales, económicos, emocionales, políticos y psicológicos que tiene uno en particular, contextualmente los aplica de forma sistemática en personas ajenas a su forma de ver las cosas. No se si se me entenderá pero me refiero a las personas que intentar reforzarse y auto afirmarse por los errores ajenos.

Con esto no quiero decir que no se pueda hablar con las personas que nos rodean, si que se puede si hay una buena base de respeto y tolerancia, pero claro hay una linea muy fina y la saltamos con facilidad. 

Es cierto, cada uno lleva un rosario de problemas y equívocos de los cuales es esclavo hasta el día de su muerte, es obvio, pero, ¿es necesario que alguien intente afianzar su poder y su personalidad porque esa persona haya cometido esa serie de errores?
No creo que sea necesario el poder de humillación o de reproche por eso. Lo veo algo miserable por parte de las personas y una forma de actuar un tanto mezquina. 
Pues bien, siempre vamos a encontrarnos con personas de este tipo. 
Solución a la que he llegado con el paso de los años: afirmarse como persona y como dignatario de un trato algo más asertivo y no tan agresivo. 
Razón por la que lo digo; porque hay personas que no son conscientes de la agresividad que tienen en decir las cosas. El tono de voz, la forma de decirlo e incluso los gestos con los que te lo dicen hacen bastante énfasis en la agresividad de las palabras y su finalidad. El creerse superior de la persona que tienes enfrente dañándolo psicológicamente. 
Si hablo de esto es porque llevo desde que nací con terapias psicológicas, y cada psicólogo con el que he estado me ha dicho que el trato pasivo-agresivo no sirve absolutamente de nada, y es totalmente cierto. No se puede estar ni en un lado ni en otro. Hay que ser un poco más neutral y asertivo.

Pero una de las cosas que llevo observando desde hace tiempo es que todos deberíamos de mejorar nuestra conducta y nuestra forma de hablar con las personas. 
Si, la convivencia con las personas hace mucho de esto, también lo hace el tomarte unas cervezas o unos vinos con los amigos, pues compartes varias realidades, contextualizas las cosas que a cada uno le pasa. ¿Pero que pasa cuando alguien en alguno de esos contextos intenta imponer su realidad frente a la tuya?
¿Tienes que comenzar una batalla de poder con esa persona defendiendo tu realidad y tus principios? ¿O tienes que dejarte amedrentar por los argumentos contrarios?