martes, 9 de julio de 2013

Leal o desleal

(Post muy personal)

Sé que llevo ya varios días sin subir nada. Ni texto. Ni reflexión. Ni nada de nada. Y de veras que lo siento, porque he tenido una semana de lo más rara.
El caso es que esta entrada de hoy va un poco concorde con la anterior. Por si no os acordáis, hablaba acerca de las relaciones de amistad. De como pueden ser tirantes o flexibles con respecto a la concordancia entre los unos y los otros. Bueno, pues esta semana ha sido bastante reflexiva, pues hablo (no al cien por cien con total seguridad, pero al menos un 85% sí) de como alguien, un amigo, se distancia de ti porque le dices las cosas como son. Como las piensas. Está claro que cuando uno es leal a alguien, sea tu pareja o tu mejor amigo corre el riesgo de salir decepcionado y triste cuando las cosas se tuercen. 

Yo sinceramente estoy un pelín cansada de acabar así con mas de una de mis amistades. Normalmente me suelen llamar falsa o hipócrita,. Palabras que no creo que sean las que verdaderamente me definan, pero lo que si que es cierto es que cuando alguien me decepciona hago dos cosas:

1) Ignoro literalmente a esa persona y si sigue diciéndome cosas o intentan seguir manteniendo la relación conmigo por donde se quedo antes, paso olímpicamente de todo. Esto no quiere decir que no me hierva la sangre. Me llaman falsa e hipócrita precisamente por no decir lo que pienso en ese instante, pero ¿qué necesidad tengo yo de alterarme más y estar acordándome de toda su generación? ¿Qué saco de bueno el tener que decir lo que pienso a alguien que esta buscando una guerra o una discusión con un final malo y triste para ambos? 

Provocarme en esas situaciones lo único que puede pasar es que me calienten demasiado y acabe humillando y hundiendo a quien tenga enfrente. Sé cuales son mis virtudes y sé, por experiencia y guerras propias, cuales son mis grandes y mayores defectos. Uno de ellos es que no soy compasiva en cuanto tengo que defenderme. Así que por esa razón, una de las primeras cosas que hago con estas situaciones es ignorar, básicamente para ahorrarme un mal rato. Dejo a la persona que hable y cuando han pasado unos días valoro si me merece la pena o no enzarzarme. El tiempo es demasiado valioso como para perderlo con personas sin capacidad de miras y con ganas de meterse en guerras ajenas.

2) La segunda opción que tomo, ya es si me importa o no esa persona y la cantidad de afecto que sienta. En este momento voy a explicarlo con respecto al titulo que le he dado al post hoy. 
Una de las virtudes que tengo que reconocer que tengo, es que soy una persona que se entrega al 100% en una relación (la que sea) y soy leal hasta el final. Cuando hay personas que por suerte o por desgracia se nos pegan por que por "x" razones les interesas, la bomba, por así llamarla, acaba explotando en el momento más oportuno. (En este caso hablo de ese tipo de interés personal, más del tipo de; "voy a ponerte a prueba para ver hasta donde llegas y si llegas, entonces voy a intentar sacar todo lo bueno que hay en ti", no se si me entenderéis.) 
En estos casos mi lealtad se rompe antes de lo que uno se piensa y conoce. Y naturalmente no es que me vuelva desleal con respecto a mis amistades, pero se valorar hasta que punto puedo y debo de dar lo mejor de mi y cuando empieza el momento para dar lo peor de mi o sencillamente no aportar ni dar nada. 
Puede sonar raro. Seguramente con esto que os digo más de uno se pensara que soy una bruja y no es así. Yo no soy así en realidad, pero cuando alguien me busca me encuentra. 
Estoy segura que dentro de cada uno esas malas intenciones también las hay, la cuestión es que cada uno la canaliza y la filtra a su manera. Yo dependiendo de lo que os decía antes, de la importancia y el afecto que sienta por esa persona, la canalizo y la filtro a mi manera y si os soy sincera, la gran mayoría de los casos no sale nada bueno de ello. Pues o me vuelvo desconfiada y ruin o paso a ser un fantasma. Es algo que no puedo evitar. Es un mecanismo de defensa que tengo.

Vale, llegados a este punto más de uno se pensara de que la creación de este blog es para poner a parir a la gente con la que me rodeo y no, no es así. Sé que la persona con la que me siento realmente decepcionada estará leyendo esto (o puede que no, no lo sé) y la verdad, no llevo intención de dar más explicaciones del porque pienso lo que pienso y siento lo que siento. Esto es lo que hay, reflexiono en cuanto a todo lo que me ocurre y vengo aquí a contarlo para poder desahogarme. Para compartir esa desazón que puedo llegar a tener con respecto a ciertas cosas. Porque si leéis bien, no digo nombres no pongo género y no critico a la persona. Reflexiono en cuanto las consecuencias y pienso en como ha desembocado todo.

Así que si hay alguien que piensa que con todo lo que escribo quiero dar a entender que soy una víctima o una mártir, se equivoca de principio a fin, pues como alguien que se ha sentido y ha hecho sentir a los demás decepción, frustración y desilusión sé que no se puede criticar algo sin fundamento y sin argumentación. Y en base a hechos vigentes hasta día de hoy y críticas constantes de que vivo por y para el mundo cibernáutico, vengo y os cuento esto. Pues esa ha sido la razón por la que esa persona ha tomado distancias conmigo. 

A la conclusión a la que he llegado es que mantener una relación con alguien en la cual estas constantemente en el punto de mira por las cosas que le has contado, por las cosas que haces, los logros que has conseguido y la constancia que tienes para conseguir las cosas por tu capacidad, aptitud, actitud y esfuerzo no merece la pena. Pues llega un momento en el que uno se cansa de seguir viviendo y actuando por como los demás quieren que seamos. No soy de las que piensa que el cambio de una persona se hace desde los puntos de vista externos hasta el interior de uno. El cambio se hace de otra manera y es como el exterior de uno hace consciente de que su yo interior necesita cambiar y evolucionar a su propio ritmo y por lo que le ha tocado vivir. 

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